Cofradía de Nuestro Padre Jesús - Jerez de los Caballeros

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sábado, 15 de abril de 2017

Sermón de Pregones 2017. Texto de Manuel Martín Gallardo



a Pepe Martín. que me dio la vida y con ella, sin duda, el amor incondicional a esta tradición sin tiempo.


Cuarenta y cinco años hace que nos presentó mi abuelo,
y escucha lo que te digo, Cristo jerezano:
cuando nací me tendiste la mano
y de tu mano cogido sigo.
Y por más que pase el tiempo
y hasta que me lleves a tu encuentro,
aquí me tendrás contigo.
Mi madre sabe que no miento
y a la cofradía pongo por testigo



Queridos hermanos de Nuestro Padre Jesús. Curro Gallardo, primo querido. Queridos jerezanos. Queridos visitantes, amigos, que nos dais la mano y nos acompañáis... en la mañana más hermosa de Jerez.

Hace apenas cinco días, el Hombre al que ahora vamos a acompañar, entraba en la Jerusalén jerezana. Y lo hacía de la mejor de las maneras posibles: por la claridad y la alegría del llano catalino, entre la magia y el alboroto de un barrio de niños con palmas recién estrenadas y la felicidad de quien ignora aún el sello de tu futuro. Y desde ese júbilo del llano, y con el esfuerzo y el sentir castúo del Barrio Bajo, subía por la Ladera del Correo a lomos de una borriquita, hasta alcanzar la ciudad entre murallas para entregarse a su destino.

La tristeza y el rigor del lunes nos avisaban que, otra vez, la suerte estaba echada: en esta partida no hay limosna... En esta mano no se juega al “por jugar”.

El martes se hizo el Silencio. Respeto de un pueblo a una oración entre olivos.
Aceptación íntima de la Pasión antes de ser prendido a la señal de un beso traidor.

Dos veces vas a ser juzgado... y condenado a muerte dos veces!

Por qué los tuyos buscaban tu final? Por qué en un mundo lleno de salvadores, profetas, agitadores, santones, magos,... pretendidos líderes con la promesa de liberar tu tierra del yugo romano,
fuiste Tú, precisamente Tú, el señalado por el dedo acusador que deseaba acabar con tu vida?

Sencillamente: tu mensaje era distinto.

Tus palabras... hicieron temblar su mundo...
Y tus palabras... cambiaron el mundo...

Donde ellos escribían Venganza, Tú decías Perdón
Donde ponían Condena, Tú predicabas Misericordia y Esperanza
Donde Odio, Tú, Cariño y Benevolencia
Donde el Desamparo y el Egoísmo..., Caridad para los hombres
Castigo? Compasión para el afligido

Y así, viniste a poner a todas las mezquindades y miserias humanas, las virtudes reservadas a los mejores  para que de ti en adelante fueran la norma, se hicieran de todos y dictasen las reglas humanas de nuestra convivencia.

Del “ojo por ojo y diente por diente” al “amaos los unos a los otros como yo os he amado”

Ésa es la razón de tu condena. Viniste a romper la baraja y a descubrirnos otra perspectiva del mundo: de la Dureza de su Ley Antigua... al Amor y la Clemencia de tu Nuevo Testamento.

Hiciste tambalear sus altares, rasgaste el velo de su falsa seguridad. La Verdad no conoce de pactos ni componendas. No sabe de dobles caras...

Por eso, los tuyos, te acaban de sentenciar a muerte!

Y al final, condenado por el Sanedrín judío... te han conducido aquí. Atado. A este salón del Pretorio. No tienen la aristocracia ni  los sacerdotes de Judea la potestad de tu pena a morir. La tiene Roma. Y a ella te traen.


En Roma delegan la responsabilidad de tu suerte, y Roma... se pone de perfil
                                                                                                pero te vuelve a juzgar,
                                                                                                te vuelve a culpar...
                                                                                                y también te condena a muerte!

Miércoles de Jerez que vuelves a repetirte en esta madrugada. He aquí el Hombre. Ecce Homo. 

En la clemencia de la Pascua te darán una oportunidad, y Pilatos le acaba de preguntar al pueblo:

-        A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo? (Mateo 27:17)                                                                                                                                                    

... y la muchedumbre, persuadida por el Sanedrín ha gritado el nombre de Barrabás.

Pilatos insiste:

-        ¿pues qué haré de éste que llamáis rey de los judíos? (Marcos 15:12)

Y el tribunal de Roma, lavándose las manos, te condena  dejando que dicte tu sentencia la voz del gentío:

-    Crucifícale! (Marcos 15.13)




(SENTENCIA DE PILATOS -texto tradicional invariable-)


Yo, Poncio Pilatos, juez
del Sacro Romano Imperio,
Presidente de Judea,
por nuestro Cesar Tiberio
el año Décimo octavo
de su acertado Gobierno
a veinticinco de Marzo,
decreto, mando y ordeno:
Sufra el último suplicio
el reo Jesús Nazareno,
siendo en una cruz clavado,
en un lugar destinado
a cumplir este tormento
sirviendo así de escarmiento
a todo hombre malvado,
para que nadie sea osado
levantarse contra el Cesar
que lleve la cruz a cuestas,
que muera entre dos ladrones.
Que nadie de esto se asombre
porque siendo un puro hombre
dijo hacerse el Hijo de Dios,
ese testimonio dio
el Pontífice a su gente
pidiendo a voces su muerte.
Con milagros engañosos,
enredador, mentiroso,
endemoniado, embustero,
enemigo declarado
del Cesar, Dios y Senado.
Por eso lo han condenado
a muerte de cruz al infame.
Pues que tan mal ha obrado,
quien tal hizo que tal pague.


(VOZ ENTRE LA MULTITUD)

Calla lengua infame! Que vas a oir la voz de un Ángel!



(PRESENTACIÓN DEL ÁNGEL):


Y frente a unos y otros que han urdido la trampa de tu suerte. Frente al griterío de la muchedumbre que, como si de un juego se tratase, se complace en llevarte a la cruz..., una voz saldrá en tu defensa.

En la Plaza limpiará tu rostro, pero antes responde con verdades, en el mismo Pretorio, a las mentiras de tu condena.

(VOZ DEL ÁNGEL -texto tradicional invariable-)

Y esta es la mayor injusticia
que jamás se ha visto en el mundo,
pues llevan a crucificar
al Hijo de Dios natural
y de las purísimas entrañas
de María Santísima.
Porque quiso hacerse hombre
y llevar sobre sus hombros
el peso de nuestras culpas.
Sanando a los enfermos,
resucitando a los muertos
y enseñando a los ignorantes
la verdad de la Doctrina.
Por eso le han condenado
a una muerte afrentosa,
por odio envidia y furor
y respeto de la tierra.
¡Esta sí que es la verdad! 




Y escuchada en la voz del pregonero la sentencia de Pilatos, que hace caso a la voz horrible de un pueblo que te condena a morir en la cruz, venimos nosotros aquí a dictar también nuestra propia sentencia. A decir con voz alta y clara nuestro propio sermón jerezano. Y pregonamos que aunque los personajes sean los mismos, Jerez se encapricha,
                                                    y tanto como te quiere,
                                                    los va tomando uno a uno                                               
                                                    y les cambia los papeles


Para hacerte la noche día,
la plebe que te escupía,
son ahora nazarenos alumbrándote con velas.
Qué bonita la cera
de la gente de mi cofradía!

Las ropas de jirones
y las hechuras romanas,
se han convertido a esta hora
en telas que plancha la aurora           
de mil túnicas moradas. 
Tu cara en el corazón
y como adorno de oro un cordón:
la cuerda que te amarraba!

El papel infame
donde escribieron tu sentencia, 
aquí es un pañuelo de encaje
que enjuaga su desconsuelo.
Dios mío quién fuera pañuelo
de las lágrimas de tu madre!

Y para tus pies descalzos
te han cambiado los hortelanos
las piedras del camino
por juncia de la “jesa”
con ramitas de tomillo

Con encajes de romero
tejieron los jardineros
una alfombra de claveles
Te la plantan labradores
desde que sales por esa puerta
Se te puede querer más?                   
Arriba la hermandad
de la gente de la huerta!







A los sayones y legionarios               
que te dieron tormento,                    
los cambiamos en un momento
por una escolta romana                     
que te quiere con locura
desde que sales en madrugada
hasta que vuelves por Amargura

Cuidándote va, aguantando el tirón,
esta cuadrilla de Roma
que cambió la lanza por romero.
Que sólo te puedan tocar                  
las manos del balcón
que rezando una oración
piden tu bendición
queriendo besar al madero

Y los que llevas ahí arriba,
los únicos que siguen dándote castigo,
aquí ya son lo de menos
romanos de ida y vuelta
ni los conocemos
ni nos interesan
Como Manolo Barrio me dijo un día:
“por mí, que le dejen “ná” más que al Cirineo”
Y ése aquí sí que importa!:
que va arrimando en tu pena,
y nosotros somos él
multiplicado por docenas

Y la voz de aquel pueblo,
el eco de aquellas voces
que te condenaban mientras reía,
te las cambia el aire de Jerez
y una banda que se puso a tus pies
con marchas de tristeza... qué alegría!

Alegría sí!...
porque en esta hermandad
hasta la tristeza
se muda en alegría                            
si contigo y con María
compartimos tu tristeza

Y el que no lo quiera entender
pues qué le vamos a hacer?
Paradoja jerezana:
A Cristo cargando el madero
lo espera Jerez entero
sonriendo
desde primera hora de la mañana.

Pero no todo aquí se cambia
que Jerez es mucho Jerez
y sabe pararse los pies
cuando la ocasión lo manda

Y aquí se quedan
San Juan, San Pedro
y la Magdalena!

Y mil años que te condenen,
mil tiempos que lleves la cruz a cuestas,
mil veces que te azoten, que te escupan,
te traicionen y te mientan,
quien no se va de aquí,
quien de aquí no se menea,
es tu Madre...,
...que es tu madre...
...y ésa sí que es costalera!:

Para repetir tu camino,
para arrimar en lo que sea.
Para darte un beso de madre
que eso sí que alivia las penas!

Amor sin condiciones
Amor sin doblez ni vuelta
Amor para el que reparte
Vida después de la tierra!

Encarnación
que aguantas el tirón
de la aurora, la noche y la tarde

Encarnación que por tu hijo te partes
y después de tanto darte
ahí sigues entera!

Encarnación que te miro
y lloro loco de emoción
porque en tu cara de lirio
en este camino de ida
veo la que cara que por mi se desvive
de aquella que me dio la vida

Bendita seas por siempre
Bendita por siempre tu seas
madre del barrio
del Cristo Nazareno
Vírgen de la Corchuela!



Faltan veinte minutos!
Escuchad...!
Podéis oírlo...?
Es la primera brisa de la mañana. Madrugada que se nos va regalando aire limpio de primavera con  túnicas moradas. Aire que viene campero de la Albuera o la Bazana, y sube con olor a dehesa y el alma de los hortelanos que dieron vida a la cofradía. Es este aire nuevo tan antiguo, el aldabón que tiene la Corchuela para avisarnos de que ya falta muy poco.  
Tantas veces como lo he respirado, lo conozco bien y desde que era chico es mío.

Querido Ignacio Santamaría, no sabes la de veces que te he recordado escribiendo las palabras que ahora leo en voz alta. A ti tengo ligados muchos de los más felices recuerdos de la Semana Santa de mi infancia.

Éramos niños, queriendo a Jerez a destajo sin saberlo. Saltando de calle en calle a ver procesiones una y otra vez. A entrar una y otra vez en todas la iglesias jugando a preguntarnos los nombres de todas y cada una  de las imágenes.

Intentábamos ya levantar los pasos cuando apenas nuestros hombros llegaban a la almohadilla del brazo. Algunos ya se movían!... y recuerdo que terminábamos aquí. Enfrente tuya... Y contigo no había quien pudiera! Tanto pesa esa cruz?!

Estoy seguro, que es en esa infancia de libertad, cuando por primera vez había bula materna para trasnochar hasta la última hora en que entraba la procesión, donde se fraguan estos amores de cofradía que sigo agarrando como si fuera entonces.

Tras una semana de “no parar”, nos plantábamos en un jueves de garbanzos donde no hacíamos otra cosa que disfrutar de la vida y planear por la mañana el recorrido de una tarde y una noche mágicas. Que eso sí que es vivir, agarrar el momento sin concesiones ni medias tintas:

del parque a la Plaza, de la Plaza a los Mártires para ver cómo iba el asunto; subida a San Bartolomé, calle y más calle y de vuelta al llano de los cayoncos. Pilatos, la Cena, Cristo de la Piedad con la Paz de su Madre... Zurriaguillo y Taramilla, caballos de escolta romana y un Señor Coronado de Espinas con el llanto de Amargura en vela.  

...Luego llegó la Esperanza, y para Ella hubo que pedir una nueva venia:

-"pero chiquillo, cómo te vas a ir a ver salir la Macarena?! si dentro de un rato te estoy poniendo la túnica?!!!"
-"que sí, mamá! que vuelvo enseguida!".

Y otra vez nos echábamos a la calle hasta que, visto el palio, yo me iba a casa a intentar un sueño corto que era casi imposible...











Una semana llevaba ya colgada en la habitación. Y cada día dormías imaginando lo poco que faltaba ya para vestirla otra vez...

La túnica nazarena! Uniforme de gala que también lucieron tu abuelo y tu padre y que llevaba un año esperando en un baúl del “doblao”, junto a la vieja cómoda de tu abuela sobre la que tu madre tiene, perfectamente colocadas, velitas encendidas a diario con oraciones por la sangre que se nos fue. Benditos sean los íntimos ritos cristianos a nuestros difuntos.  

Nazarenos de Jesús, creedme: sois el mejor tesoro de la cofradía... no dejéis que en este viaje por la memoria, se apague la luz de vuestro cirio. Esas llamas de velas que iluminan al Señor y a la Vírgen son las almas de los que estuvieron y vuelven a estar en esta madrugada haciendo con Él este camino de siempre.

Arsenio, no sabes qué alegría cuando supe que tu túnica estará hoy en la calle. 

Y esta noche, como entonces, escuchado el repique de campanas de Ovidio, y tras el sermón de Don Francisco el cura y la primera levantá de Manolo Bobadilla, volverá a salir, por esa puerta que un año lleva esperando, el báculo de Manolo Tará junto al terciopelo antiguo de Pepe Narváez. Y arropada por el relente de la madrugada, Avelina estará en el Llano aguardando a su Cristo para rezarle y cuidarlo como la mejor Buena Mujer de la cofradía. El Olivo, tras santiguarse, pedirá cantar una saeta en San Agustín o en la calle Abajo. Y Miguel Martín volverá a recorrer con nosotros este Vía Crucis junto a Jesús Carrasco, que levantará la mirada y lanzará un beso, como si arrojara un clavel del Paso, a un balcón de la calle Arriba que quiero como si fuera mío, mientras Julio Sebastián levanta a Nuestro Padre Jesús en la misma puerta de su casa.  
Y en el barrio Cayonco (que Jerez lo hizo para que Tú esta mañana pudieras tener la medida exacta de tu camino  de penas) desde las Calzás hasta la Corredera, donde  Fito presentará el Señor a las monjas de la Cuz,  abren las puertas de sus casas familiares que ya se fueron y que esta mañana vuelven para acompañarte, no allí, donde ya los tienes para siempre, sino en la calle de su barrio como tantas veces hicieron, para celebrar con su gente la alegría del reencuentro y una eucaristía de aguardiente y perrunilla... que así celebramos en esta hermandad que vamos arrimando Contigo.                                                                                                                                                         

Y estará también, ya de vuelta, ese hermano del Silencio esperando en la calle del Reloj:

-Don Alberto..., avisa a  esa derecha que tenga “cuidao” con la esquina de Valentina...


Calle del Reloj
eres para mí
de las más queridas del pueblo,
que hilvanas con Amargura
la plaza donde vivo
y el llano por el que muero

Decimos “Jerez! Corto de vista y largo de pies!”... y a nosotros qué chica se nos hace la mañana!,
qué corta la ciudad! Hace apenas cuatro horas esto era el Pretorio y antes de darnos cuenta es Gólgota donde van a crucificarte. Qué largo el año de espera y qué rápido se pasa otro año!







Costalero de Jesús,
tus años no los marca una fecha en el calendario
ni un papel con una partida de nacimiento.
Tus años los cuenta una cruz de guía
que alumbra de plata morada
cada viernes santo de madrugada
el llano de Santa María.

Qué pena y que alegría...
de llevarte, Nazareno
Que cada año que te llevo
te acompaño un año más
y cada año,
tras la última tirá,
ya me queda un año menos...

Faltará ya esperar a la tristeza de la tarde del viernes, cuando Nicomedes, San Juan y José de Arimatea desciendan tu cuerpo yacente ante la desolación de la Buenas Mujeres y Jerez te dé 
el Santo Entierro que tanto duele, para honrar al Hijo de Dios que da la Vida.

Y en la noche de desolación de un pueblo, que con pasión se volcó en tu Pasión, sólo quedará la pena y el llanto en soledad  de Aquélla que jamás se separó de tu lado.

Llanto en soledad?...

Es la cosa
más curiosa
que yo he visto en Jerez.

Date una vuelta este viernes a la noche
por la calles
que hace apenas medio día
eran un derroche
de ruido y alegría,

y verás a una Señora
que va tan sola tan sola
que la llaman Soledad...

Pues te juro que en la vida
vi una zagala ni tan querida
ni tan cansada y afligida...
...ni mejor “acompañá”!







Que va la Madre de la Corchuela
arropada por mil madres
en un luto
que del alma rompe las entretelas.
                                  
Y hasta el silencio guarda silencio
dejando sólo al incienso
con el ruido de las velas
prendido en el aire como un  broche:
mil luceros que no permiten
que en tu duelo
te gane el negro de la noche

Que Tú, nunca irás sola
mientras te quede en esta hora
un suspiro de costaleros,
nunca sola, Soledad,
y la madre de un jerezano
con una candela en la mano
para tu camino de soledades alumbrá!!!


Pero hasta que llegue esta noche del viernes falta una eternidad!:
Costaleros!: cinco minutos para ponerlo en la calle y cuatrocientos años de tradición que esperamos todo un año. Y con nosotros... Jerez entero lo está esperando!

que esperando está el frío en el llano
y los balcones
con las palmas del domingo
que hoy llevan un lacito morado

y te esperan las esquinas
y los novios que están enamorando
que cuando te ven te regalan un beso
y guardan otro
para  dárselo a tu madre cuando viene llorando

El primer café de la mañana
la perrunilla, el aguardiente y el “prestiño”
En espera los abrazos del reencuentro
de la gente que te adora
y que el viernes a la aurora
va derrochando cariño

Para los amigos eternos,
para los eternos que llegan nuevos,
cariño para la mujer que más quiero
y que está deseando ver
cómo cuatro siglos de fe
te levantan     
a la voz del capataz
y esos doce costaleros
                                              
Y hasta la Luna está en espera
que quieta en el cielo se queda
y no le da paso al Sol
hasta que ve salir por su puerta
tu carita nazarena

La cal nueva de las paredes
Los balcones con geranios
Los claveles, el romero
La mirada de mi madre en el cierro
y las pilistras de su patio

La brisa que tu pelo mece,
la primavera que ganó al invierno,
el brocal del pozo que apagó un incendio
y este azul celeste
de un cielo de golondrinas
con bandadas de gorriones
riendo en el delirio
de aliviar tu martirio
quitándote las espinas
La Buena Mujer en la Plaza
para limpiarte la cara
y quedársela para siempre,
y los hombros de doce valientes
que dejan muda la Plaza
cuando cree que ya no puedes
y te entran en volandas!

Y también están esperando
las lágrimas tras los cristales.
Qué dura la enfermedad
del que sabe que vas a pasar
y no puede echarse a la calle!
Que eso sí que es sufrimiento:
Tú y tu Madre en la calle Arriba
y no poderos tocar!
Benditos sean, a mi pesar,                            
los Padre Nuestros “rezaos” por dentro!

Y las monjas en el convento
que están locas por verte
-qué largo es un año entero!-
para mirarse en tu cara
y rezarte una oración
que enjuague tu corazón                   
y te haga de Cirineo              

Esperando la calle estrecha.              
La cuesta que no se puede
Una mano apretando la pata
y la otra
agarrándose a las paredes.
Y también está en espera
el bordillo de la acera
y el desespero de un costalero
cuando los kilos lo aplastan a tierra

Los niños recién nacidos
en los brazos de sus madres.
Qué chica y qué bonita         
esa túnica nazarena!                          
Sabrán cuando te miran
con esos ojos de lucero
que el día menos pensado
(qué rápida pasa la vida!)
serán ellos tus costaleros?!



Y hasta la Torre del Reloj
una mañana me confesó:
“cuánto cuesta un año de espera!
Ay! si yo pudiera
cuando pasa camino al Calvario
parar las agujas del tiempo
y quedarme este momento
para mirarlo y mirarlo!”


Venga, venga que ya queda menos!
que también te está esperando
el corazón loco de un niño
que loco se volvía de cariño
porque lo traían sus hermanos
cogido de la mano
vestido de nazareno



Costaleros que vais a sacar a Jesús: ha llegado el momento!
Tíos que lleváis desde ayer al mediodía bregando en esa puerta, y que finalmente habéis sido investidos con la más grande condecoración que otorga la muy noble y muy leal ciudad de Jerez de los Caballeros:
esa almohadilla que tanto cuesta
                         llave para levantar un sueño!

Permitidme que os haga una petición. Que os pida un favor. Me gustaría que junto a vuestras promesas personales, dediquéis esta salida a todos los hermanos que esta madrugada  no pueden estar  aquí con nosotros y a los que están pero que se fueron ya junto al Padre para mirar para siempre, cara a cara, a Jesús en el cielo. Ellos nos precedieron en el amor a esta cofradía, y sabéis que sus corazones están junto a vuestro hombro en ésta y en todas las primeras levantás. Vaya por ellos!

A ver si es así, Don Francisco López, cómo se pone el Paso en la calle:

Costaleros del Paso..., vámonos!!!:

Jesús a la una!
Jesús a las dos!
Jesús a las dos y media...
Jesús a las tres!
Arriba Jesús!!!



Manuel Martín Gallardo

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