Cofradía de Nuestro Padre Jesús - Jerez de los Caballeros

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viernes, 29 de marzo de 2013

Sermón de Pregones 2013

Sermón de Pregones 2013


Por Francisco Gallardo Domínguez



Yo no soy pregonero, tampoco buen orador, y menos escritor, así que desde el momento en que mis compañeros de Junta me propusieron para este menester, el cual acepte con muchas reticencias y temor, me sentí como el profeta Amos, al que Dios dio la misión de ser profeta, contestando éste:



“Yo no soy profeta ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de higos.”

Yo que no soy pastor, tampoco cultivador de higos, y no pretendo ser profeta, tan solo soy un humilde cofrade nervioso, lleno de ilusión y de fe.

En estos casi veinte años que llevo perteneciendo a esta Junta de Gobierno, jamás pude imaginar encontrarme en esta situación, haciendo un sermón de pregones, que siempre he escuchado con atención, siendo don Francisco un gran orador que llenaba este Templo todos los Viernes Santos, ahora que las circunstancias me dan la oportunidad, me propongo comenzar mi Sermón.

Yo, no tengo ascendencia Cofrade, se puede decir que soy el primero de mi familia con esta dedicación. Si que comencé a una edad temprana mi caminar por la Semana Santa, cuando en el Sr. Coronado de Espinas tenía escolta romana infantil, acompañando al Cristo Flagelado. Siendo aún muy joven me puse el cinturón de esparto de Nuestra Sra. del Rosario de San Miguel, y también la túnica celeste de la Santa Cena, hasta llegar a esta Cofradía donde me acogieron. Hoy estoy aquí gracias a la mujer que conquistó mi corazón, y con la cual comparto toda mi vida. Jesús de Nazaret, Nuestro Padre Jesús, no solo conquistó mi corazón, si no que desde entonces es parte de mi vida y yo soy parte de Él.

En los años de gobierno del Emperador Tiberio, siendo Poncio Pilatos Gobernador de Judea, los sacerdotes miembros del Sanedrín, envidiosos de Jesús de Nazaret, no veían la manera de poder atrapar a Éste. Un día se presentó ante ellos, Judas Iscariote, que llevado por la vanidad, les propuso a cambio de treinta monedas de plata, entregarles a Jesús. ¿Cómo puede un hombre traicionar por cuatro monedas a su maestro y mejor amigo?

Los Sacerdotes, siempre tuvieron la intención de que Jesús fuese Crucificado y ellos no podían condenarlo, así, que decidieron que lo interrogara Pilatos.

Pilatos, viéndose desbordado por los acontecimientos, le pregunta a Jesús:

“¿qué mal has hecho?, ¿eres el rey de los Judíos?”

Éste, que no tenía otros argumentos que las acusaciones de los Sacerdotes, no sabía que decir, ni que hacer, “contesta”, le insistía.

Jesús levantó su cabeza,

“¿porqué me haces esa pregunta, por ti, o porque te han dicho que me la hagas? Yo no soy rey, mi reino no es de este mundo, ya que si fuese de aquí, mis servidores hubiesen luchado para que no cayera en manos de los Judíos.”

Pilatos insiste, ¿eres tu rey?

Jesús contesta:

“sí, eso es lo que tu dices, para eso he nacido y para eso he venido al mundo. Para dar testimonio de la verdad, ya que todo el que es la verdad, escucha mi voz, y es por tanto mi súbdito.”

Con un beso te han entregado, por tres veces tu más fiel, te ha negado, como a un animal te han encadenado, has sido azotado hasta la extenuación, con el beneplácito de Pilatos, te han condenado a muerte injustamente, te han coronado de espinas, entre risas, salivazos e insultos, ahora tu frente mana sangre que recorre tu rostro como riachuelos que no saben dónde desembocar; esa túnica morada, no nos deja ver los desgarros del látigo que cubren tu espalda, cuánto dolor has soportado, por tu amor hacia nosotros, y por la salvación de todos los humanos, ¡cómo un hombre solo pudo soportar tanto dolor! Ahora, comienza el camino hacia la salvación, pero hoy no irás solo, los hermanos de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, te acompañarán en tu caminar, hacia tu calvario y el de todos los Cristianos.

Entre palmas y ramas, victorioso entraste en Jerusalén, túnicas negras te acompañaron por el barrio abajo, entre cadenas has recorrido las calles más recónditas de Jerez, silencioso has rezado en el huerto de los olivos, en donde has aceptado tu final, con una corona de espinas y una capa roja te han coronado como rey de los Judíos, he ahí Ecce- Homo; entre capas celestes te han condenado, entre largas colas blancas te azotaron, lleno de amor y humildad has reflexionado y entre túnicas moradas serás acompañado hacia tu trágico final.

Desde antes de la media noche los primeros costaleros esperan con entusiasmo e inquietud, las horas en que se abran las puertas de Santa María, poco a poco el grupo va aumentando, hasta hacerse un gran grupo humano, esperando que Francisco (El Alcalde) abra la puerta. Son momentos de nervios, impaciencia y devoción, pues no creo yo que nadie que no tenga devoción, se pueda pasar la madruga del Viernes Santo, esperando a que se abran las puertas de Santa María, esas puertas que se abren todos los días, pero, es esta apertura singular, ya que hoy se abren, para portar al Nazareno, Nazareno de Jerez.

Ya se aproxima la hora, los nervios se aferran a los cuerpos, que desde hace un buen rato soportan el empuje de los de detrás, los corazones se aceleran, pensando en cómo llegar el primero para coger “Pata”, no temas, todos son de buen corazón y de alma pura, que tan solo quieren ser testigos de tu desdicha.

Son las cinco de la madrugada, un chasquido se escucha entre el alboroto, la puerta con gran violencia se abre por la fuerza de hombres impacientes, una estampida humana corre hacia el Paso de Nuestro Padre, Nuestro Padre Jesús el Nazareno. Satisfacción entre los que cogieron “Pata” decepción entre los que no la cogieron, pero el recorrido es largo, y habrá tiempo para que todos tengan su hora de portar, a este Jesús, que todos los años atrae a Jerezanos y foráneos, Jerezanos que tuvieron que emigrar y que en este Viernes Santo vuelven para portar al Nazareno, Nazareno Jerezano.



¡Ay! Nazareno Jerezano

que hoy en tú día grande

vas a pasear por las calles

de este pueblo enamorado

enamorado de Jesús

al que llevamos en el corazón

también en nuestros hombros

y durante todo el año te veneramos

Nazareno Jerezano

no temas pues este camino

no lo harás solo



Retumbar de tambores se abren paso entre la gente, los que por tres veces cortaran el paso a Tu Madre, irrumpen en la Iglesia, romanos de Jesús que desde hace más de doscientos años te acompañan en tu caminar por las calles Jerezanas. Romanos que montan guardia años tras año, a la voz de “crucien”, “arretiren”, “cambien”. En varias ocasiones cambiarán la guardia para que todos tengan la oportunidad de guardar las imágenes titulares de esta Cofradía.

SALEN LOS ROMANOS CON EL PREGONERO

Pilatos no esta dispuesto a jugarse toda su carrera por un hombre que ni tan siquiera conoce, que mas da un Judío más o menes, pensaba. Este judío no le arruinó su carrera pero si le marco para toda la vida. En breves momentos escucharemos la injusta y cobarde sentencia de Pilatos, por qué lo condenáis, por proclamar lo ya escrito, por condenar las injusticias, por sanar a los enfermos o será por ayudar al más débil. Esta condena no se sostiene, pero es lo escrito.



INTERVENCIÓN DEL PREGONERO



Sentencia de Pilatos

Yo, Poncio Pilatos, juez

del Sacro Romano Imperio,

Presidente de Judea,

por nuestro Cesar Tiberio

el año Décimo octavo

de su acertado Gobierno

a veinticinco de Marzo,

decreto, mando y ordeno:

Sufra el último suplicio

el reo Jesús Nazareno,

siendo en una cruz clavado,

en un lugar destinado

a cumplir este tormento

sirviendo así de escarmiento

a todo hombre malvado,

para que nadie sea osado

levantarse contra el Cesar

que lleve la cruz a cuestas,

que muera entre dos ladrones.

Que nadie de esto se asombre

porque siendo un puro hombre

dijo hacerse el Hijo de Dios,

ese testimonio dio

el Pontífice a su gente

pidiendo a voces su muerte.

Con milagros engañosos,

enredador, mentiroso,

endemoniado, embustero,

enemigo declarado

del Cesar, Dios y Senado.

Por eso lo han condenado

a muerte de cruz al infame.

Pues que tan mal ha obrado,

quien tal hizo que tal pague.



Pilatos no encontraba delito, pero a la Cruz le ha condenado, de “impostor” y “blasfemo” te acusan. Pilatos ya tenía la decisión tomada, abandonarlo a su suerte, ha pedido una “jofaina de agua” para lavarse sus manos manchadas de sangre, y quitarse el lastre que pesa sobre él. Un Ángel venido del cielo nos cantará la verdad, la injusticia que se va ha cometer con el hombre venido al mundo, para redimirnos de los pecados.



INTERVENCION DEL ANGEL





Y esta es la mayor injusticia

que jamás se ha visto en el mundo,

pues llevan a crucificar

al Hijo de Dios natural

y de las purísimas entrañas

de María Santísima.

Porque quiso hacerse hombre

y llevar sobre sus hombros

el peso de nuestras culpas.

Sanando a los enfermos,

resucitando a los muertos

y enseñando a los ignorantes

la verdad de la Doctrina.

Por eso le han condenado

a una muerte afrentosa,

por odio envidia y furor

y respeto de la tierra.

¡Esta si que es la verdad!





CAMBIO DE GUARDIA



Faltan veinte minutos. En unos minutos se abrirá la puerta del Sol de Santa María, la Cruz de Guía comenzara su caminar. Ya se escucha en la calle la Agrupación de la Cofradía, jóvenes que noche tras noche, durante más de veinte años, ensayan afinando sus instrumentos. Pero no solo afinan sus instrumentos, con el paso del tiempo han conseguido afinar también sus propias notas. Ni el frío, ni la lluvia, aplacan su ilusión, pues cada año el grupo se hace mayor. Cuando comenzaron su andadura, halla por los 90, no sonaban con precisión, pero ahora han cambiado tanto que hasta los ángeles del cielo, bajan para escuchar sus sones. Sones que componen, sones que tocan, sones que acompañan al Nazareno en su caminar. Recuerdo en aquellos años, mis primeros años en la Cofradía, cuando la mayoría de los componentes de la Agrupación, por aquellos entonces llamada Banda de Jesús, eran tan solo unos niños, pasaban noche tras noche en el Parque de Santa Lucia afinando sus números, pues en aquellas fechas ninguno sabía de música, 1, 2, 3, el número de pistones de una trompeta, esas eran las notas que afinaban. Con esfuerzo y tenacidad sacaban sus marchas. Hoy todo ha cambiado y ellos son los que componen los sones que deleitan nuestros oídos, melodías dedicadas a una madre, a un padre fallecido. Este esfuerzo se ve recompensado cuando en la mañana del Viernes Santo acompañan a Nuestro Padre Jesús en su Estación de Penitencia.

No puedo evitar hablar de la Escolta Romana, son muchos años siendo encargado de ésta. Mis inicios no fueron demasiado buenos, pero según fue pasando el tiempo conseguí que todo fuera mejorando, han pasado un grupo de jóvenes a los que les guardo un gran cariño y amistad. Hoy puedo presumir de tener unos Romanos, mis Romanos, con los que comparto buenos ratos dentro y fuera de la Cofradía, aunque todos los años en la madruga del Viernes Santo, me dan algún sofocón, uno llega tarde, otro un poco perjudicado, pero siento una gran satisfacción cuando al terminar la procesión, me dicen que los Romanos han ido estupendamente. Hacen un gran esfuerzo, en cuanto termina la procesión tienen que hacer el recorrido de Sagrarios, junto a los miembros de las demás Cofradías, labor esta, que a mi parecer no siempre está bien reconocida, pienso que no se valora su esfuerzo.

Son las siete menos cuarto, faltan quince minutos, la cruz de Guía está ya en la calle, y en breves momentos, los primeros rayos del sol iluminarán el rostro restaurado de Jesús, sus manos recuperan la expresión que tuvieron antaño, una copia de aquellas que tenía antes del fatídico incendio de Santa María, su cuerpo agrietado por el paso del tiempo recupera su estado natural; a la apariencia original de una imagen que según cuentan las leyendas, quiso el destino que acabase aquí, en Jerez, siendo el titular de nuestra Cofradía.

María de la Encarnación, portada por ese formidable grupo de costaleros, al que tengo el honor de pertenecer, con el corazón encogido y roto de dolor acompaña a su Hijo. He sentido en mis hombros diferentes pasos de nuestra Semana Santa, pero jamás he sentido lo que siento cuando en mis hombros reposa el paso de la Virgen de la Encarnación, siento que llevo la pena, la tristeza y el dolor, que esta madre soportó viendo como maltrataban y asesinaban a su hijo, cuántas madres pueden soportar ese dolor y ese sufrimiento.



Madre mía de la Encarnación

hoy quiero compartir tu pena,

pues aunque no soy madre,

comparto tu desgracia en mi corazón.

Quiero sentir la fuerza del varal,

que el cinturón se ciña a mi cintura,

que mi cordón sostenga mi cuerpo

que porta a la Madre del Nazareno.





En la Plaza tras impedirte el paso por tres veces, a tu hijo verás; María, con un poco de agua, calmará su sed, para aliviarle el camino hacia el monte Gólgota. Caminarás por las calles Jerezanas, y las mujeres de este pueblo te acompañarán en tu dolor, dolor de una madre que va a perder a su hijo. Al igual que María sufrió por la muerte de su Hijo y Jesús padeció por la resurrección del hombre, hoy en día casi seis millones de personas soportan el peso de la Cruz, el paro, los desahucios, se han cebado con nuestra sociedad. ¿Qué decir de nuestro pueblo?, hemos pasado de estar el lo mas alto de la montaña a lo más profundo del abismo, un abismo que por ahora no parece tener fondo. Casi una quinta parte de la población esta en paro, los jóvenes no saben que hacer, y parece que el final del túnel esta lejos. Esperemos que Jesús, nos ayude a encontrar el camino, y que dentro de poco, esta situación tan solo sea un mal recuerdo.

Desde hace varios años, se persigue el nombramiento de nuestra Semana Santa de Interés Turístico Nacional, parece que el dossier se pierde frecuentemente, esperemos que esta vez, sea la definitiva, que el trabajo de tantos no se pierda, que se reconozca el esfuerzo y la dedicación de ese grupo de personas que día tras día trabaja por y para que nuestra Semana Santa sea la mejor. Quiero desde aquí dar un humilde consejo a todas las Cofradías, el cual si se tuviese en cuenta, el nombramiento de Nuestra Semana Santa de Interés Turístico Nacional quizás estaría más cerca. Debemos dejar las envidias entre Cofradías, trabajar todos por y para la Semana Santa, que todas las Cruces de Guía, tengan la misma importancia y el mismo significado, que todas los pasos sean espectaculares, que todas las Vírgenes sean las más guapas y bellas de cuantas procesionan por las calles de nuestras ciudades en estos días, que nuestra Semana Santa no sea buena, si no la mejor, y que la Junta de Cofradías sea eso, la que una a las Cofradías y no al contrario.

Cada Viernes Santo, es especial para mí, este año aún más, ya veis donde estoy subido, por lo que quiero agradecer a mis compañeros de Junta, el haber pensado en mí, para dar este Sermón de Pregones. Somos un grupo de casi treinta personas, que discutimos y nos enfadamos, pero todo es por el bien de la Cofradía, siempre las aguas vuelven a su cauce, y todo lo trascurrido durante el año se ve recompensado en este día. Somos los de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, un poco tozudos, pues lo que nos proponemos, lo hacemos. En los últimos años se han hecho muchas cosas, a la vista de todos está, pero quiero decirles que aún no lo hemos echo todo, que debemos de seguir trabajando todos juntos, para engrandecer aún más nuestra Cofradía y nuestra Semana Santa. Con el esfuerzo de todos, esto será más fácil, y los objetivos estarán más cerca.



QUITAR GUARDIA



Son las siete menos diez, ya se aproxima la hora, la esperada durante todo el año. Junto a Nuestro Padre Jesús Nazareno y a Santa María de la Encarnación, procesionan con esta Cofradía, San Juan, la Magdalena, el Señor del Buen Fin siendo bajado de la Cruz, y a sus pies la Virgen de las Lágrimas, Lágrimas de dolor, de rabia, de una madre que acaba de perder a su hijo, la “Muerte Pela” y el Cristo Yacente.

La Virgen María llora mirando la Cruz, María Magdalena no puede contener su pena, y acompaña a la Virgen en su triste momento. Jesús esta sediento y agoniza, ensangrentado pide agua, pero los infames judíos, vinagre le están dando. Su madre lo mira desesperada, ten consuelo mujer, que en tres días lo volverás a ver resucitado por las calles Jerezanas. De los bellos ojos de María descendía el llanto frente a su hijo fallecido. Su dolor es profundo, el que no puede ocultar. Su llanto estremece al mundo por su manera de amar, dolor de pena sentida, dolor de pena de amor. Simón, Nicodemo, José de Arimatea y San Juan ayudan a bajar los despojos de Jesús de la Cruz.

En una urna de oro, el Cristo Yacente camino del sepulcro va, ya descansa, después de ser crucificado, ha entregado su vida bendita. Acompañado por mujeres de riguroso luto, luto por el hijo Crucificado, por el perdón de los pecados. Costaleros los de este paso, que desde hace unos años lo portan las primeras costaleras de nuestra Semana Santa, criticadas por algunos y animadas por muchos. El esfuerzo de sus hombros, se ve recompensado una vez entre el paso en el templo tras haber hecho su recorrido por las calles jerezanas.

Esta noche, María, solitaria, con la mirada perdida, caminará de nuevo por un pueblo desolado, y sin consuelo. Caminar de mujeres con vela en mano, iluminan el camino de la madre desolada. El corazón roto, su rostro amable y sus ojos húmedos, cansados de llorar. Ya casi no le quedan lágrimas que derramar, de esos ojos enrojecidos que casi no pueden pestañear.



Virgen de la Encarnación 
que caminas desconsolada 
entre lágrimas de pena
que encogen el corazón. 
Virgen de la Soledad 
hoy no te puedo consolar
si que puedo compartir tu dolor
por qué conoces mi verdad. 
He mirado tu cara flagelada 
por tus lágrimas desconsoladas
tus mejillas enrojecidas 
por tu pena angustiada.
Tus manos piden clemencia
al verdugo envidioso 
tus manos llenas de amor

suplican misericordia.

Pilatos con lavarse las manos

piensa que no ha pecado

pero es tan culpable

como el que lo ha traicionado.

Virgen de la Soledad

que caminas en la penumbra

de las calles silenciosas

pensando el por que nadie a tenido piedad.

Tu hijo magullado y vejado

que con su predicar

solo decía la verdad

y ahora ya esta sepultado.





Faltan cinco minutos.- Costaleros, ya se acerca la hora, en unos minutos, un grito atronador de hombres de garganta fuerte, gritarán desde el corazón “Arriba Jesús”. Será la primera levantá, de las muchas que se harán durante todo el recorrido. Recorrerás las calles engalanadas de esta bonita ciudad, en la Plaza te encontrarás a con tu madre, para continuar por las calle Templarios, Avenida de Portugal, el barrio cayonco de los Mártires. Al pasar por ahí, mira hacia tu izquierda, en unos de esos rincones, una madre, y abuela, te contempla año tras año, ya no se encuentra entre los mortales, pero todos los Viernes Santos baja desde el cielo, para verte pasar y ayudarte en tu caminar. Regresarás por la Corredera, embocando la calle Amargura, Reloj, para de nuevo en el Llano de Santa María encontrarte con tu Madre, la Iglesia a rebosar te espera.

Costaleros, ya no falta casi nada, los tambores de la Agrupación Musical resuenan con fuerza, a los romanos de la escolta le tiemblan las piernas, los organizadores nerviosos, colocan a los nazarenos, las velas de las mujeres se empiezan a encender, los hombres, jóvenes y mayores, rodean el paso, los que un día lo portaron, desde el cielo miran con impaciencia y expectación, los niños preguntan a sus padres, ¿cuánto falta papá?, ya queda poco hijo, para que a Jesús, a hombros se aproxime al reino de su Padre.





¡Arriba Jesús!

¡arriba nuestro amado Nazareno!

hoy vas a salir a la calle

con estos buenos costaleros

cuando Antonio el capataz

grite mirando al cielo

estáis preparados y a una voz

se levantara el Nazareno.



¡Arriba Jesús!

¡arriba nuestro amado Nazareno!

bullicio en la Puerta del Sol

con amor y con respeto

vas caminando por la calle

con la mirada clavada hacia el suelo

no estés triste mi Señor

por que te ama tu pueblo.



¡Arriba Jesús!

¡arriba nuestro amado Nazareno!

Jerez huele a cera

a claveles y romero

cuando aparece tu cara

al llegar la primavera

cuando llega la Semana Santa

todos los años te espero

con cariño y emoción

con devoción y respeto.



¡Arriba Jesús!

¡arriba nuestro amado Nazareno!

cuando pasas con la cruz

por las calles de mi pueblo

desfallecido y cansado

con ayuda del Cirineo



¡Arriba Jesús!

¡arriba nuestro amado Nazareno!

los que con nosotros no están

verán desde el cielo

como se estremece mi Jerez

cuando sale el Viernes Santo

Nuestro Jesús Nazareno.





Nunca llevé al Nazareno, mi primera vez fue hace un año y no puedo describir lo que sentí, fue una sensación difícil de explicar, que si Dios quiere me gustaría repetir. Mi corazón se hizo grande, viendo que mis hombros portaban a Jesús, sentí en mi interior es “Arriba Jesús”, que una y otra vez se repite en la mañana del Viernes Santo. Emociones que recorrieron mi cuerpo al ser yo el Cirineo que ayudaba al Mesías.



Faltan dos minutos.- Desde hace un buen rato, los costaleros de Jesús, rodean el paso, miran su rostro, y piensan, y lo vuelven a mirar. Sus ojos se clavan en su cara, que ven, supongo que al hijo de Dios hecho hombre, el que te ayuda a caminar cada día, piden por sus familiares y amigos, por el que está enfermo o parado. Vuelven a mirar la cara del Nazareno, pensando en que hoy lo van a llevar a hombros. Jesús, también los mira, ve en ellos su buen corazón, sus ganas de ayudarle en su amargo caminar.



Costalero, ajústate el cinturón, deja que tú túnica caiga hasta el suelo y agarra tu varal. Simón el Cirineo obligado ayuda a llevar la Cruz, por que los romanos, no le dejaron cogerla por compasión. Por tres veces te caerás y por tres veces te levantarás, los que te odian te amaran, los que renegaron de ti, serán tus mas fieles, los que se reían y burlaban ahora lloran. Romanos sin compasión te azotan hasta el final, los que te acusaban por envidia, sacerdotes del Sanedrín ya tienen su venganza, ha llegado la hora, va a dar su vida por todos nosotros.



Jesús le dijo a sus amigos;



“donde yo voy, no podéis venir conmigo, pero os digo, que os améis los unos a los otros, como yo os he amado, y creed en mí por que yo soy el camino”.



Llegó la hora, faltan pocos segundos, agarraros al varal, que tanto trabajo os costó coger, por lo que habéis esperado durante todo un año. Ábreme un sitio que yo también lo quiero coger, quiero que mi hombro sufra como el tuyo, que mi sudor sea el tuyo y que tu esfuerzo sea el mío. Costalero, déjame portar a Jesús el Nazareno, que para mí es la primera levantá. Déjame sentir el peso del madero, que mi hombro sienta el morado de la túnica y que mi corazón nervioso, se sosiegue con la brega.



Costaleros, estad preparados, apretad el hombro al varal, que a la segunda nos vamos,



A esta es, “Arriba Jesús”







A hombros de estos bravos costaleros, Jesús, se ha asomado al cielo.



Francisco Gallardo Domínguez 2013

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