Cofradía de Nuestro Padre Jesús - Jerez de los Caballeros

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sábado, 13 de marzo de 2010

Texto del Sermón de Pregones 2009



Sermón de Pregones 2009

Por Rafael Carrasco González

Queridos hermanos todos

en Nuestro Padre Jesús.

Antes de que llegue el alba

os quiero sermonear

al tiempo que pregonar

la esencia que aquí se narra.

Para empezar os diré:

que hace tan solo una hora

se abrió la Puerta del Templo

y en disputada carrera

entraron los costaleros

para coger una pata

del Paso de Nuestro Padre,

de Jesús el Nazareno

y, vedlos ahí agarrados

a las patas conquistadas

en su intrépida carrera,

aguardando que se acerque

la hora de levantarlo

con un ¡Arriba Jesús!

y poco a poco llevarlo

por las calles de Jerez,

sin notar el que sus hombros

se les están macerando

de soportar ese peso

que gravita destrozando.

No lo notan, no lo sienten,

porque la gran devoción

que tienen al Nazareno

hace que vibre en sus almas

la ilusión de todo un año

y, se olviden por completo

del dolor que hay en sus hombros,

solo sienten que ahí arriba,

sobre la mole del Paso,

va Nuestro Padre Jesús

y, Él sabrá recompensarlos.

(Se hace una pausa en el Sermón e inmediatamente suena dentro de la Sacristía el tambor de Los Romanos en Marcha Ligera. Cuando se comience de nuevo a leer el Sermón, se realiza la salida del Pregonero junto con Los Romanos que lo acompañan hasta el lugar donde se va a realizar el Pregón.

Ya falta menos valientes,

se está acercando la hora

pero, aguardad porque ahora

veo se acerca el Pregonero

que envía Poncio Pilatos,

con la guardia Pretoriana

a pregonar la sentencia

por la que han condenado

a Ese por el que todos

estamos aquí reunidos

a sus pies y junto al Paso,

para ayudarle a llevar

el peso de los maderos

que carga sobre sus hombros

y que le han de servir

para librarnos del mal

que pesa sobre las almas

que añoran la libertad.

(Cuando se vuelva a hacer otra pausa el Tambor cambiará a Marcha Lenta y, sobre el fondo del Tambor se iniciará el Pregón de la Sentencia de Pilatos.)

Sentencia de Pilatos

Yo, Poncio Pilatos, juez

del Sacro Romano Imperio,

Presidente de Judea,

por nuestro Cesar Tiberio

el año Décimo octavo

de su acertado Gobierno

a veinticinco de Marzo,

decreto, mando y ordeno:

Sufra el último suplicio

el reo Jesús Nazareno,

siendo en una cruz clavado,

en un lugar destinado

a cumplir este tormento

sirviendo así de escarmiento

a todo hombre malvado,

para que nadie sea osado

levantarse contra el Cesar

que lleve la cruz a cuestas,

que muera entre dos ladrones.

Que nadie de esto se asombre

porque siendo un puro hombre

dijo hacerse el Hijo de Dios,

ese testimonio dio

el Pontífice a su gente

pidiendo a voces su muerte.

Con milagros engañosos,

enredador, mentiroso,

endemoñado, embustero,

enemigo declarado

del Cesar, Dios y Senado.

Por erso lo han condenado

a muerte de cruz al infame.

Pues que tan mal ha obrado,

quien tal hizo que tal pague.

(Concluido el Pregón de Pilatos cambia el Tambor a Marcha Ligera y se realiza el cambio de la Guardia y la retirada del Pregonero.)

En las conciencias de algunos

que oyeron éste Pregón

un ángel se apareció

para al fin tranquilizarles;

pues no podían creer

el acusador pregón

que el cobarde de Pilatos

dictó, firmó y sentenció.

¿Cómo podría creer

que por lavarse las manos

exoneraba la culpa

de amarrarlo en la columna,

de azotarlo y coronarlo

de espinas, y presentarlo

al pueblo para mofarse

de esa guisa cual un rey

y, después crucificarlo?.

Cobarde parece poco

para así calificarlo?.

pero seguro que Dios,

por la petición que su Hijo

le hizo estando en la Cruz,

pudo al final perdonarlo.

El ángel en sus conciencias

con dulce voz melodiosa

cantó la pura verdad

sin acritud perniciosa.

Intervención del Ángel

Y esta es la mayor injusticia

que jamás se ha visto en el mundo,

pues llevan a crucificar

al Hijo de Dios natural

y de las purísimas entrañas

de María Santísima.

Porque quiso hacerse hombre

y llevar sobre sus hombros

el peso de nuestras culpas.

Sanando a los enfermos,

resucitando a los muertos

y enseñando a los ignorantes

la verdad de la Doctrina.

Por eso le han condenado

a una muerte afrentosa,

por odio envidia y furor

y respeto de la tierra.

!Esta si que es la verdad!

Seguro que esa defensa

que a las conciencias cantó

ese ángel defensor,

dejó la más pura esencia

de lo quiso hacer Dios

al enviar a su Hijo

que cual cordero se inmola

para nuestra redención.

Los fornidos costaleros

que portarán a Jesús

por las calles de Jerez

aguardan con impaciencia,

casi deseperación,

que el capataz les ordene

a golpes de llamador,

que levanten a Jesús;

mas no impacientéis que el día

es todo para vosotros,

para gozar con el peso

que redime de las culpas

que en más de alguna ocasión

fueron ofensas a Dios

salidas de vuestras bocas,

seguro sin intención,

de ofensa a nuestro Creador,

pero que en otros provoca

rechazo y hasta dolor,

escucharlas de vosotros

que con tanta fe portáis

al Hijo, al Redentor

que con su muerte libró

del pecado a nuestras almas.

¡Tened paciencia y mucha calma!

que además de todo el día

tendréis la tarde y la noche

para rogarle perdone

por medio del sacrificio

de vuestro duro quehacer

os libere de las culpas

que le hayáis podido hacer.

También esos costaleros

que portan sobre sus hombros

a la Madre Encarnación,

merecen se les perdonen

por su justa mediación

ante su Hijo el Nazareno,

las culpas de sus ofensas

lanzadas sin intención.

No se puede comprender

como pueden ofender

si tanto quieren a Dios.

Mas tarde en la Plaza Grande,

a los pies de San Miguel

puntual un nuevo año

estará la Buena Mujer,

que nos representará

con su monótono cante

las escenas ocurridas

en esa calle que lleva

por nombre de La Amargura,

amargura que sin duda

sentiría sobre su alma

la Estrella de la mañana

la mujer más bella y pura,

la que no quiso dudar

ni un momento y, aceptar

servir a ese plan de Dios

teniendo que soportar

y así dolor tras dolor

llevar en su corazón

clavados siete puñales

uno por cada dolor.

Al aviso de San Juan

y de María Magdalena

saldrá al encuentro María

para besar a su Hijo

que lo llevan cual cordero

con la Cruz sobre sus hombros

para cumplir la sentencia

dictada por el cobarde

y mal juez Poncio Pilatos.

Al verlo querrá cruzar

la barrera que le impide

la impía guardia romana

cruzando al paso sus lanzas

para impedir que se acerque

al Hijo para abrazarlo.

Hasta tres veces intenta

la Madre romper la guardia

y, por fin a la tercera

consigue le dejen paso

y entre lágrimas y aplausos

sonará en himno de España

para aliviarle la pena

que Ella encierra en sus entrañas.

Son las Siete menos veinte. Comienza la cuenta atrás para la primera levantada del Paso de Nuestro Padre Jesús.

Se abre la Puerta del Sol

para iniciar el desfile

del cortejo en procesión

que lo iniciará la Cruz

de Guía y las trompetas

que anunciarán de que viene

sobre el Paso el Redentor,

Jesús, el libertador

de todos nuestros pecados.

Le seguirán nazarenos

en interminables filas

con sus velas encendidas

manifestando su fe.

Algunos irán descalzos,

otros arrastran cadenas,

algunos sobre sus hombros

portarán alguna cruz

para compartir el peso

de la que lleva Jesús

y poder así aliviarle

de ese tremendo dolor

de cargar con nuestras culpas

que, por tantas y diversas

debe ser grande ese peso

y es por lo que por eso

imploramos su perdón.

Entre estos nazarenos

y sobre unas parihuelas

irá el discípulo amado

San Juan, y también sobre otras,

Santa María Magdalena,

que serán protagonistas

en el esperado encuentro

de la Madre con Jesús.

Casi delante del Paso

y tras la Escolta Romana

irán mujeres con velas

encendidas y descalzas

haciendo su penitencia

delante de su presencia.

Detrás muchos nazarenos

que se irán junto a la Madre

por un distinto camino

para mas tarde encontrase

en nuestra Plaza Mayor

con su Hijo el Redentor.

Grande será el recorrido

desde la Plaza de España,

después que haya concluido

la emotiva ceremonia

del encuentro de la Madre

con Nuestro Padre Jesús

que la Verónica canta.

Se reanuda el recorrido

por detrás de san Miguel

hacia la calle Templarios

que llamamos la de "Arriba"

para salir a extramuros

desde el Patio "Las Cigüeñas"

y por el Arco de Burgos

salir a la "Corredera"

y dejarla sin apenas

haber pisado su suelo

para entrar en la bonita

Avenida Portugal

a la que todos llamamos

al referirnos a ella

como la "Calle Lagares".

En ella y en la calzada

que encontramos tras subir

el primer tramo empinado,

existe la tradición

de dar a los costaleros

unas ricas perrunillas

y una copita de anís,

que les hace revivir

para seguir el camino

desde la Calle del Santo

hasta el Llano Martilero,

llamado de "Los Calloncos"

para salir nuevamente

al tramo que antes dejamos

de la "Calle Corredera"

y, pararse ante la puerta

del Convento de la Monjas

de la Cruz que allí os aguardan,

después se sigue adelante

nuevamente hacia la Puerta

de Burgos que ahora dejamos

a la derecha y entramos

en la Calle Vasco Núñez

que también nos resistimos

a llamarla por su nombre

y, en su lugar la nombramos

como la "Calle de Abajo",

ahora desde ella subimos

hasta la Calle Amargura

para más tarde adentrarnos

por la Calle del Reloj

al Llano Santa María.

Nuevamente allí la Madre

encuentra otra vez al Hijo

antes de entrar en el Templo.

Ahora sí que vuestros hombros

os querran pasar factura

del peso que soportásteis

en el largo recorrido,

más lo sufrís con hombría

y os despedís de Jesús

y de su Madre hasta luego

sobre las seis de la tarde

para otra vez cojerlos

y nuevamente llevarlos

en la Magna Procesión

llamada del Santo Entierro,

pero... todo ahí no termina...

a las once de la noche,

volverá a salir la Madre,

esta vez en soledad,

pero bien acompañada

por los cientos de mujeres

que portando luminarias

comparten ese dolor

clavado que lleva su alma,

por haber perdido a su Hijo,

al Hijo de sus entrañas.

Son las Siete menos cuarto. Continúa la cuenta atrás para la primera levantada del Paso de Nuestro Padre Jesús.

Ya está en la puerta la Cruz

de Guía que os guiará

en vuestro peregrinar

por las calles de Jerez,

sufriendo la penitencia

que os impone la conciencia

para implorar el perdón

de vuestras culpas con Dios,

mas sabéis que es el más justo

y el más misericordioso,

por eso pedís clemencia

y soportáis con paciencia

que se acerque ya la hora

de levantar a Jesús

que es su Hijo y que es Dios,

que es la segunda persona

de la Santa Trinidad,

que junto con la tercera

que es el Espíritu Santo

son una misma persona

y una misma integridad.

Ya va faltando muy poco,

tened paciencia, ¡aguardad!.

Ya sé que es fácil decirlo

pero vosotros que estáis

esperando y aguantáis

desde que dieron las cinco...

la paciencia se resiente

y también vuestro aliciente.

Son una hora y tres cuartos

los que lleváis esperando

para la gran ilusión.

Son una hora y tres cuartos

los que lleváis ahí clavados

controlando la emoción...

mas sabed que poco a poco

los minutos van callendo

del reloj que va marcando

la cuenta atrás y cediendo

de ese tiempo los segundos...

Yo os quisiera aconsejar

para mitigar el tiempo

-que ya por poco lo dá-

examinéis la conciencia

y, así estar bien preparado

para pedirle a Jesús

nos perdone los pecados

contra los diez mandamientos

que a Moises entregó Dios

para que fueran cumplidos.

Como todos bien sabéis,

los diez se encierran en dos,

cual son: el amor a Dios

y al prójimo como a ti mismo,

más, qué trabajo nos cuesta

a veces el dar amor...

con lo bien que uno se siente

cuando regalas amor...

Por amor hacia nosotros

Dios nos entrega a su Hijo.

Por amor a Dios, su Madre,

soportó siete dolores.

Para ser un buen cristiano

hay que derrochar amor.

Dando amor se solucionan

en la vida los problemas.

Dar amor y amor a todos

y de todos recibirlo,

es como una panacea

que remedia los dolores

del alma quiero que creas.

Amor al necesitado.

Amor a los impedidos.

Amor a los marginados.

A todos como a ti mismo.

Practica el Amor Fraterno.

Siéntete en verdad hermano.

Hermano del que te envidia.

Hermano del que te odia.

Hermano de todo aquel

que hasta hoy de das de lado.

Cuando al fin sean las siete

ya te encuentre preparado,

y en paz esté tu conciencia

para pedirle a Jesús

cuando levantes el Paso,

que de ti tenga clemencia

y te ayude a no caer

nuevamente en el pecado.

Son las Siete menos diez. Sigue la cuenta atrás para la primera levantada del Paso de Nuestro Padre Jesús.

Diez minutos quedan ya

para levantar el Paso

pero, parecen acaso

cual toda una eternidad

pues, la espera y ansiedad

la emoción la va agrandando

y, el corazón palpitando

a correr por su emoción.

¡Controlad vuestra intención!

la hora se está acercando.

Son las Siete menos ocho minutos. La cuenta para la levantada del Paso de Jesús se va agotando.

Ocho minutos os quedan...

controlad vuestra impaciencia

y sabed, que esta es la esencia

de los que en verdad la crean

y con amores portean

al Jesús el Redentor

con afán y con ardor

para librar vuestras culpas

pidiéndole a Dios disculpas

con penitencias y amor.

Son las Siete menos seis minutos. ¡Qué poco que queda ya

de la cuenta atrás, para que podáis levantar el Paso!

Son solo seis los que faltan

mas que largos les parecen

y la espera la padecen...

y los minutos no andan...

y con anhelos aguardan

todos con gran con emoción

mientras que su corazón

late y late con más fuerza

pero su naturaleza

no aguanta más el sermón.

Son las Siete menos cuatro minutos. Estamos llegando al final de la cuenta atrás para levantar el Paso de Jesús.

Solo cuatro hay que esperar

para la gran emoción

que os turba la razón

y os hace desesperar.

Solo cuatro hay que aguardar,

mas no es nada a lo esperado

junto a la pata agarrado

cual si fuera un gran tesoro

de diamantes y de oro

y que en carrera has ganado.

Son las Siete menos dos minutos. Está prácticamente acabada la cuenta atrás para levantar el Paso de Jesús.

Tan solo ya dos minutos...

qué larga que fue la espera...

la paciencia desespera,

la ilusión en absoluto

desde que entraron al bruto

correr a lograr la pata,

a la que uno se ata

para llevar a Jesús,

y cual peso de su Cruz

soportarlo aunque te mata.

Son las Siete menos un minuto. Tan solo un minuto de la cuenta atrás para levantar el Paso de Nuestro Padre Jesús

¡Atento ya capataz!

por fin ya llega la hora

de levantar a Jesús,

y podrás por fin gozar

cuando el golpe del martillo

que con tu sabio mandar,

al golpear en las andas

cual resorte elevarás

por la fuerza de los hombros

de esos hombres abnegados

que con todo sacrificio

de dolor mortificante,

con saber de buen oficio

a tu orden y la vez

que levantan esa mole,

gritarán impetuosos

como bien lo sabes tú,

con un ¡Arriba Jesús!.

¡Preparados, costaleros!

que vamos a levantar

a Nuestro Padre Jesús

*(el capataz da el primer golpe)

primer golpe. ¡Preparados!

al segundo ya sabéis

como siempre aquí lo hacéis.

¡Atentos que va a sonar

nuevamente el llamador.

¡Por nuestro Padre Jesús!

¡A este!

*(el capataz da el segundo golpe!

¡Arriba Jesús!

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